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Pero un restallido en el aire o niebla o lluvia no puede apaciguar, cerrar una herida. No cierra una herida una campana. Una campana no cierra una herida. Fue la noche de Santiago. Llovía moroso en el jardín del Hostal. Me voy a ver los fuegos -dijo- con la gente de negro que vino de muy lejos para ser cuerpo presente (en la plaza iluminada por fuegos que se suceden cada vez más vertiginosos porque la lluvia impedía su natural despliegue, evolución y muerte). Sí -dije- ve, ve, ve (sintiéndome, oh siempre, en el centro exacto del abandono). Vi sus ojos en el resplandor cortado de oscuridades hirientes, súbitas. Vi sus ojos en el sonido de la tormenta, en los colores ardiendo como pájaros muy efímeros. Que se vaya -me dije- yo no pretendo, no intento, no comprendo. No me dejes -dijo- no me exilies de ti. En lo alto, en lo puro del abandono. Llamarme a mí pequeña abandonadora. Antes de desaparecer vi sus ojos no comprendiendo. Trémulo gesto de mi cara para ir a llorar importantemente en la noche del no se sabe quién es abandonado.
Alejandra Pizarnik
Sep 19, 2014
Aug 31, 2014 / 101,423 notes
Aug 1, 2014 / 2,378 notes

(via wenisred)

Jul 30, 2014 / 262,950 notes
Jul 30, 2014 / 5 notes
Neal didn’t take Georgie’s breath away. Maybe the opposite. But that was okay—that was really good, actually, to be near someone who filled your lungs with air.
Rainbow Rowell
Jul 30, 2014 / 2 notes
Jul 30, 2014 / 285,016 notes
Jul 29, 2014 / 118 notes
Jul 23, 2014 / 2,488 notes
Jul 23, 2014 / 58,588 notes